Atención, la redacción de Ex – Mundo advierte: Este piriódico no es apto para su lectura durante la conducción de maquinaria pesada, vehículos por autovía, durante la ingestión de alimentos sólidos o en situaciones de peligro extremo. Con este aviso deseamos evitar más muertes, gracias por su atención.
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lunes, 5 de noviembre de 2012

Poltergeist a medias.


Terror y quicos a partes iguales.

“Dijo llamarse Manolo y murió por comer yogures caducados”.

Todos hemos recorrido alguna vez una de esas calles oscuras, callejuelas abandonadas que nadie tiene muy claro a dónde llevan, pero que alguien dejó allí, tal vez para que nos preguntemos “¿Y esa calle a dónde llevará?”. Rincones oscuros que nos atraen, que nos hacen sentir la llamada de la parte más salvaje de nuestro ser, que nos hace desear frotarnos contra una esquina u orinar en público.
Hoy, no hablaremos en absoluto de esas calles oscuras y peligrosas, porque hoy vamos a contar una historia tan terrible como agridulce. La historia de dos personas que empezaron una vida en común con alegría e ilusión, dos personas que, anhelando esa libertad, decidieron casarse y mudarse a un pisito en la periferia, desconociendo por completo los terribles hechos que habían tenido lugar entre las cuatro paredes de pladur de lo que, ahora, es su hogar.
Mariano y Olga (Olga y Mariano si eres progre), se mudaron a este pisito hace hoy cuatro años. Cuatro años de sufrimiento, de dolor y de agonía. Cuando se mudaron nadie les habló de los sucesos extraños, de las voces, de los llantos en medio de la noche ni de las pizzas a medio comer que dejaban en el salón.
Y es que en el piso de esta pareja, convive con ellos y un gato siamés llamado Heriberto, un terrible poltergeist a medias.
“Cuando le decimos a nuestros amigos que en nuestro piso tenemos un poltergeist a medias, suelen preguntarnos por qué a medias” nos confiesa Mariano, con el reflejo del miedo en su rostro.
La explicación la dio un enviado del equipo de Cuarto Milenio, quien pasó toda una noche en el piso junto a la pareja hasta que la entidad se presentó durante una sesión de espiritismo. “Dijo llamarse Manolo, y que vivió en el piso hasta hace unos años, que murió por comerse ocho yogures caducados” relató el experto, después de ver cómo la ouija hablaba mientras el poltergeist se sentaba a su lado para quitarle las aceitunas del aperitivo.
Hasta ahí, el caso no tiene nada de peculiar, excepto por una cosa. Manolo, el terrible poltergeist que ha convertido en un infierno la vida de la pareja, todavía está vivo.
“Es un caso peculiar porque efectivamente, Manolo pasó por una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) cuando su cuerpo reaccionó mal ante la ingesta de yogures caducados. Estuvo clínicamente muerto durante al menos dos minutos, hasta que el equipo de salvamento pudo rescatarlo, pero el daño cerebral motivado por la falta de oxígeno en el cerebro, ha hecho que Manolo no tenga muy claro dónde se encuentra”.

“Sólo habla ante las grabadoras, pero siempre con interferencias”.

Sin conocimiento de su situación actual, Manolo siguió viviendo en el piso, manteniéndose entre las sombras como un verdadero espectro, haciendo ruidos molestos y mostrándose difuso en las fotografías, hasta que la inmobiliaria le “coló” el piso a la pareja sin decirles nada.
“Al final te acostumbras, pero cuando tiene días malos, es insoportable” explicaba Olga mientras nos servía unos quicos.
Los miembros del equipo tuvimos ocasión de ver cómo la entidad se personaba, saliendo de una de las habitaciones en ropa interior, con andar de gato asustado y mirada de espectro. Por un momento sentimos cómo el aire se enrarecía y nos sentimos observados, y entonces, sin que nadie pudiera evitarlo, la entidad hizo que nuestro plato de quicos, levitara.
“Por lo visto desde su regreso de entre los muertos, Manolo piensa que es un espíritu, por lo que no tiene conocimiento de que podemos verlo. Por las noches el puñetero se nos mete en la habitación y mueve las sábanas haciendo ruidos, o enciende y apaga la tele, a veces deja los grifos abiertos o la tapa del wáter levantada, revuelve las cosas, cocina sin sal u ordena nuestras películas en DVD en orden alfabético, pero poniendo siempre Descubriendo a Forrester, por delante de Avatar, y eso me mata.” explica Olga mientras vemos cómo la mano del poltergeist hace que uno de los quicos levite hasta su boca.
“Lo más preocupante es que sólo habla cuando alguien usa una grabadora, y siempre lo hace como con interferencias” añade Mariano, contemplando al espíritu de carne y hueso con cierto deseo homicida.
“Buscamos el apoyo de la justicia para que lo desalojasen de aquí, pero nos dijeron que si no éramos un banco, no nos iban a ayudar” explican, dolidos ante la visión de este hombre que cree ser un poltergeist, antes de morir del todo.
Y abandonamos el edificio, sintiendo la mirada atenta de la entidad que, cuando vio que la grabadora estaba encendida, habló. En la redacción pudimos escuchar la cinta, determinando que podría haber dicho “estoy aquí”, “vais a morir todos” o, quizá, “puedo veros”.
Seguiremos informando.

miércoles, 13 de julio de 2011

El fantasma y el atraco

Dos términos que no casan muy bien.
"Los de SGAE me pillaron tarareando mientra meaba".

Durante todo el día, montones de personas se han sorprendido por los hechos acaecidos en “El tifus feliz”, tienda de comestibles de la hermosa localidad gaditana de Cascalajoya. Es un pueblo tranquilo, de esos en los que la gente se saluda por la calle y los chavales fornican en los cercanos campos de ganado, a veces, también fornican con chavalas (¿Por qué no? Este es un país… ¿libre?).
La noticia atrajo a montones de expertos en la ufología, que han investigado las implicaciones de los sucesos vividos por el dueño del local.
“Yo es que no me lo creo, la verdad es que me tenía desesperado”.
Durante los últimos seis años, Casimiro siempre ha estado luchando contra la adversidad para mantener el negocio en funcionamiento. “Puede parecer sencillo, pero entre los del banco, los de Hacienda, los impuestos y los de la SGAE que me pillaron tarareando mientras meaba, no tengo nada que hacer. Llevar un negocio está muy jodido, sobre todo en la época de Zapatero”.
El principal problema de la tienda, no es el mal momento que el gobierno y sus colegas hacen pasar a los autónomos españoles, sino su ubicación.
“La tienda fue construida bajo sobre un cementerio cristiano, construido sobre un cementerio árabe, construido sobre un cementerio romano construido sobre la caseta de un perro. Desde que la tienda abrió, los clientes siempre han sentido la presencia de un ente en el lugar”.






El principal problema de los asuntos del más allá, es que la pronunciación en los paises de habla hispana nos hace tomar mal concepto de las cosas. A la izquierda, una imagen de lo que es realmente lo que nosotros pronunciamos.
Señores, es hora de que aprendamos a diferencia entre poltergeist y Poster gay.







“Lo llamamos cariñosamente Luís, es un poltergeist de lo más activo, cuando estamos trabajando en la tienda se pasa el día tocándome el culo, le tira los productos caducados a los clientes, repone las estanterías y tararea himnos de guerra y consignas bárbaras para animarme cuando estoy sentado en el retrete… apretando” nos cuenta el dueño del lugar.
Los lugareños, clientes del establecimiento, están acostumbrados al poltergeist, el cual, en una ocasión, evitó un robo en la tienda.

"Me puso el ladrillo en la garganta".

“No fue un robo como tal, un banquero que estaba de paso, entró a comprar y se olvidó de pagar, es normal, están tan acostumbrados a coger las cosas por las buenas, que no se acuerdan de que hay que pagar, pero Luís le quitó los productos y lo lanzó fuera de la tienda”.
Cuando ayer, el ladrón entró dispuesto a atracar el local a punta de ladrillo, se llevó un chasco. “El acusado entró dispuesto a golpear con un ladrillo al dueño del local si era necesario, nos aseguró que quería hacer las cosas bien y llevaba una navaja para asustar al dependiente, pero tuvo que venderla para poner combustible al coche”, explican las autoridades.
Como lo que sobran son obras paradas, ya sea en primerísima línea de playa (tan en primera que algunas parcelas son contiguas a plataformas petrolíferas), o en plena montaña (como los famosos pisos horizontales en el acantilado del porrazo), no le fue difícil encontrar un ladrillo que usar como arma.
Dispuesto a usarlo, entró en la tienda para atracar al dueño, “cuando me puso el ladrillo en la garganta, yo levanté las manos, entonces él cogió la caja registradora, la abrió, sacó cuatro euros, me compró un paquete de tabaco, le di el cambio y se dispuso a irse con los pocos beneficios que tengo después de impuestos y extorsión de los banqueros locales. La cosa está tan mal, que mi mujer aprovecha el espacio libre en la caja para guardar botones”.
Fue cuando el hombre se disponía a salir cuando, siguiendo su costumbre, Luís le lanzó un producto pasado de fecha. “Teníamos una ternera entera que se nos pasó cuando los de Endesa nos cortaron el suministro y se nos estropeó”.
El ladrón está en el hospital, con varios huesos dañados y una fuerte intoxicación por ingerir carne en mal estado, mientras tanto, grupos de defensa de cacos y otros criminales, liderados por Teddy y Zapatero, están haciendo todo lo posible por encerrar a Luís.
Seguiremos informando.