Él se quedará la casa y el
coche, mientras que el estómago tendrá que quedarse con la orden de
alejamiento.
“Me desperté de madrugada y estaba al lado de mi cama con un
cuchillo”.
Puede parecer triste, e incluso duro, sin embargo a menudo las
relaciones no terminan bien. El ese caso, la mejor solución suele ser cada uno
por su lado, y la mano para saludar.
Y este es el caso que trataremos hoy, de una relación de años que ha
terminado por fin tras una larga batalla en los tribunales después de que
Arsenio Falange denunciase ante la Guardia Civil a su estómago por amenazas e
intento de asesinato.
Puede resultar absurdo, pero no todo el mundo mantiene una buena
relación con sus estómagos, “si no le daba lo que quería, me hacía pasar más
tiempo sentado en el wáter que tumbado en la cama, sabiendo que al día
siguiente tenía que ir a trabajar”.
No ha servido de nada que el estómago compareciera ante el tribunal
para defenderse, porque después de todos los datos estudiados por el juez, “no
hay defensa posible”.
“Es que no puede ser que viva aterrorizado por mi estómago. A ver,
mucha gente dice eso de que su estómago les tiene odio, pero lo del mío va
mucho más allá. Hace unos meses me desperté en medio de la noche y estaba
sentado al lado de mi cama, sopesando un cuchillo de cocina, y claro, esa fue
la gota que colmó el vaso”.
Ya no hay marcha atrás, el estómago de Arsenio tendrá que pasar una
temporada entre rejas y luego saldrá, pero tendrá que presentarse en el
cuartelillo cada semana y acudir a cursos para controlar el deseo homicida. De
cualquier manera, ya no volverá a molestar a Arsenio, quien en unas horas
saldrá de quirófano.
“Le instalaremos un baúl que nos ha traído”.
Le será extirpado el estómago y Arsenio será el ejemplo de que no hay
que vivir sujeto a los caprichos de un órgano que apenas tiene utilidades. “Como
el paciente le tiene miedo a los estómagos porque no quiere que se repita el
infierno por el que ha pasado, hemos decidido no ponerle otro estómago. En su
lugar, Arsenio nos ha preparado un baúl que vamos a instalarle, respetando
siempre el feng shui, para que cumpla la función del órgano extirpado. No es un
estómago, pero con un par de apaños y una alcayata, servirá” nos contaba el
cirujano que se encargará de sacar el estómago y entregarlo a las autoridades.
Desde luego, se han alzado voces en contra de esta acción, El Grupo de
Defensa de los Órganos Cabrones (GDOC) insiste en que extirparlo es “un error y
una muestra más de que los seres humanos somos unos desagradecidos. Ese
estómago ha trabajado años como un esclavo, sin seguro, sin mantenimiento
alguno y enviando toda la porquería que comía el tío ese, al siguiente nivel de
la digestión, ¿y cómo se lo agradece?, me parece vergonzoso”.
“Ahora que sé que cuando despierte no estará, me siento mucho mejor.
Cuando salga de quirófano, seré un hombre nuevo y tendré una orden de
alejamiento sobre mi estómago” nos explica Arsenio antes de dejarnos.
“Eso será si sale de quirófano, que a ver, estamos en la seguridad
social y yo estoy medio borracho” comenta el enfermero antes de acompañarlo.
Seguiremos informando.
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