Contra las cuerdas.
“Nunca la atropellaron hasta que tomó el producto”.
Hoy se ha fallado a favor de la familia de Jacinta Patrocinia
Gusarapez, oriunda de Bornos, después de cuatro interminables semanas de lucha
legal contra los culpables de su muerte. La familia de la buena señora; hijos,
nietos, un hermano y un vecino cotilla, salieron del juzgado con una amplia
sonrisa en sus labios después de haber conseguido una indemnización para la
familia y el vecino “que lo ha pasado muy mal el pobre” y además, hacer caer
una de esas grandes empresas.
Jacinta era una mujer de esta bonita población de la serranía
gaditana, una señora de ochenta y nueve años a la que todos recordarán por su
carácter amable y cordial con los demás. “A mi hijo le partió el brazo sólo por
llamar a su timbre dos veces seguidas, era una santa” nos relata una vecina.
Debido a que acarreaba los achaques de la edad, esta señora decidió
empezar a cuidarse para ver si conseguía la vida eterna, tal y como anunciaban
los productos de la tele.
Y lo hizo tomando Productos de estos que venden ahora como panacea, el
equivalente moderno a los charlatanes del viejo oeste que empezaban vendiendo
en una mesilla de madera y terminaban cubiertos de brea y plumas.
Cuando Jacinta salió a la calle después de tomar el producto, falleció
en medio de la calle. Algunos dicen que la culpa de todo fue del camionero que
la atropelló cuando cruzaba sin mirar, pero la familia insiste en que “ella
nunca antes había sido atropellada hasta haber tomado aquel producto”.
Interpusieron una denuncia contra Danone, quejándose de que su producto
“no cumplía con la normativa, al no advertir de los peligros de su ingestión”.
“Ahora tiene que llevar un cartelito como los paquetes de
tabaco”.
“Mi madre se lo tomó porque decía que reducía el colesterol, y ahora
está muerta, con el mismo colesterol” nos explica el vecino cotilla,
consternado por todo lo sucedido. “Pero sé que ella está contenta en el cielo,
porque disfrutaba jodiendo a los demás, y hemos jodido a Danone con nuestra
demanda en su nombre”.
Además de una cuantiosa suma económica a la familia, el juez del caso
decidió que la empresa tenía que informar en sus productos de que contenían
elementos que podían atraer a los camiones.
“No es un caso aislado, al menos se sabe de otras catorce personas que
tomaban ese producto y han sido atropelladas en España por vehículos de gran
tonelaje, o se han estrellado contra ellos en su vehículo” nos explica el juez
del caso.
El cartelito “Puede provocar accidentes mortales en los que se verían
involucrados vehículos de gran tonelaje” deberá acompañar en adelante a este
producto en concreto, del mismo modo que los avisos en las cajas de tabajo.
“Creemos que esta publicidad no tiene por qué ser mala para la
empresa, ya que el riesgo vende mucho más que la salud” nos explica un
directivo de la compañía, que ha decidido dejar de decir que sus productos
curan todos los males para decir que “un chute de nuestro producto, es tan
arriesgado como hacer puenting”.
Seguiremos informando.
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