Con Franco esto, no pasaba.
"Merkel nos va a partir el culo".
Domingo de elecciones, un día que será recordado por todos los españoles como el día en que el Cejas dejó de mandar en España y entró otro igual de imbécil que también será recordado por ser un culo de sofá que no hará demasiado por España.
El circo se acaba, han puesto sus cartas sobre la mesa y ahora esperan a que los españoles, esos sucios y hambrientos españoles, piquen el anzuelo que han dejado para nosotros. “Votad” nos dicen, “votar es un deber para los españoles” nos cuentan.
Votar es un derecho, tal vez el más importante que tienen los españoles, pero no es una obligación ni un deber, no es una cosa que debamos hacer para evitar el fin del mundo porque a los primeros que estas cosas les importa poco, son los candidatos, que pasan un huevo de todo.
Votad, desde luego que podéis hacerlo. Votaremos para que haya más desalojos en plazas españolas ante movimientos pacíficos, votaremos para que el pastel se lo repartan los mismos y el pueblo siga siendo puta, y encima ponga la cama.
Votemos pues, porque es lo que le da al pueblo el mismo poder que un soberano corte de mangas, el poder que se nos cede una vez cada cuatro años sólo para poder decidir si queremos que nos de por culo uno tío con barba o uno tío calvo. En el fondo no importa, quien nos va a dejar buenos al final es la Merkel.
Podemos votar a un grupo de chorizos que no representa al pueblo, porque, total, es una obligación asistir a los comicios electorales para, en fin, dejar una papeleta que haga sonreír a una persona que vivirá, como mínimo, durante cuatro años del cuento para irse con una pensión vitalicia tras una larga estancia en Moncloa.
"Votad, cabrones, que tenemos que repartirnos el pastel".
Posiblemente gane Rajoy, y probablemente pasemos unos meses protestando porque no lo arreglará, y es que esto no se arregla en un par de meses, las cosas necesitan su tiempo. Pero no os preocupéis, que si las cosas siguen mal Merkel quitará al gobierno y pondrá a algún economista o algo por el estilo, no sé, un pato.
Ya es día de elecciones, es día de salir a la calle y con el orgullo estúpido del ignorante salir y regalar el único poder que se le otorga al pueblo para decidir, vamos a regalar nuestra opinión para que un tío con barbas se siente en la poltrona y diga eso de “insidias” y “mireusté”.
Porque las cargas policiales contra manifestantes ya se han olvidado, porque se han olvidado los desahucios a familias engañas por los bancos, hemos dejado de recordar a esos hombres y mujeres que hace sólo meses, gritaban en Sol para que los que hoy piden el voto mirasen para otro lado.
“Votad, cabrones, que tenemos que repartirnos el pastel”, es eso lo que se escucha más estos días, “dejadnos a nosotros y marchaos a moriros de hambre o lo que sea que haga la clase obrera”.
No os diré que votéis ni que dejéis de hacerlo, pero recordad, queridos compatriotas, que votar es un derecho, un derecho que se ha conseguido con sangre y muchas más lágrimas, para que ahora sea un circo más para distraer al pueblo.
Votemos, votad, que voten, pero recordad, que estos comicios decidirán quién nos va a partir el culo durante cuatro años.
Votad con cuidado.